Cómo mediar en discusiones familiares

Las discusiones familiares son, por desgracia, más habituales de lo que a uno le gustaría que fueran. Sin embargo, han sido una constante a lo largo de la Historia de la Humanidad, así que es posible que te acabes encontrando de frente con alguna de estas desagradables situaciones tarde o temprano. ¿Cómo reaccionar ante ellas? Veamos algunos tips a tener en cuenta.

Si vas a mediar en una discusión familiar

  • Mantén la calma:
  • Si vas a mediar en un conflicto, lo primero que tienes que tener en cuenta es que tú mismo debes permanecer en calma y templar los nervios, de esa forma puedes transmitir esa sensación a los demás. Procura enviar mensajes positivos y de calma e intenta mostrar empatía con ambas partes para conseguir un punto de encuentro común. Si no estás tranquilo, es mejor que te relajes un poco antes de tomar parte en la discusión.

  • Analiza el motivo de la discusión:
  • Intenta descubrir (si no lo sabes ya) cuál es el motivo de la discusión e intenta encontrar una solución que satisfaga a ambas partes. Normalmente encontrarás que existe un punto de desencuentro que, en muchas ocasiones, se basa tan solo en un malentendido. No busques culpables, sino que intenta la conciliación.

  • Intenta desviar el momento:
  • Una táctica es intentar mediar y convencer a ambas partes de que no es el mejor momento para discutir. Puedes poner cualquier excusa y pedirles que lo dejen para más tarde o para otro día. De esta forma consigues ganar tiempo por un lado y, por otro, que las cosas quizás se enfríen. También te dará opciones para hablar por separado con uno y con otro antes de que vuelvan a verse.

  • Concede turnos cortos:
  • Si ya te has consolidado como mediador en la discusión, procura dar la voz a la parte que esté más calmada, pero no dejes que hable demasiado tiempo acaparando la argumentación de la discusión.

  • Intenta llegar a un punto común:
  • Intenta encontrar un punto de encuentro que satisfaga a ambas partes. Si ves que incluso así aparecen nuevos focos de discusión, entonces aplica la técnica del ‘no es el mejor momento para hablar ahora porque …’, ‘podríamos seguir más tarde después de …’. Intenta así mejorar la actitud de ambas partes para que sea más positiva.

Sobre todo, ten cuidado en discusiones si ves que el nivel de agresividad aumenta para que no resultes tú agredido. Mantén siempre la calma para que tomen como referencia tu actitud. Si es necesario, pide ayuda a otros miembros de la familia.

Si tú formas parte de la discusión

  • Intenta calmarte:
  • Si estás enfadado más de la cuenta verás la situación peor de lo que es y se reducirá tu capacidad para encontrar un punto de encuentro común de forma razonada. Si estás muy enfadado intenta calmarte dando un paseo, tomando alguna bebida relajante o tomando una ducha.

  • Concerta una cita:
  • Con la otra persona avisándole de que tu intención es la de arreglar la situación. Elige una situación y un entorno agradable en el que sea difícil que vuelva a saltar la chispa de la discusión, quizás rodeado de más personas o cenando en un restaurante.

  • Razona:
  • Intenta ponerte en la situación de la otra persona y ver el asunto desde su punto de vista. Argumenta de forma razonada, pero también intenta entender los razonamientos de la otra persona.

  • Positivismo:
  • Procura ir siempre con la mente abierta y ser positivo en todo momento, procura sonreir y mostrarte siempre proclive a encontrar un punto de encuentro.

  • Pide ayuda:
  • Si crees que vas a necesitarlo, puedes pedir ayuda a alguien para que medie entre los dos. Intenta que sea una persona tranquila y positiva que sea capaz de empatizar con ambos y ayudaros a encontrar un punto en común. Quizás un familiar o un amigo con el que ambos tengan confianza suficiente.

  • Habla con respeto y escucha:
  • No intentes acaparar la conversación, utiliza palabras amables y deja que la otra persona también se exprese y se sienta escuchada.

  • No des demasiada importancia:
  • Las discusiones pueden llegar a ser frecuentes entre familiares y amigos y es posible que se olvide todo al cabo de unos días, por lo tanto, quizás no merezca la pena enfadarse demasiado. ¿Lo que ha ocurrido es tan grave realmente como para un enfado? Intenta verlo desde fuera.

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