Una de las misiones fundamentales que un entrenador ha de tener siempre presente a la hora de desarrollar su labor dentro de un equipo, consiste principalmente en saber motivar a sus jugadores para que estos sean capaces de desarrollar su actividad empleando el mayor esfuerzo, ilusión y convencimiento, con el fin de conseguir los objetivos que se han establecido de cara al desarrollo de la temporada.
Un técnico que no sepa motivar o que no tenga el suficiente poder de convencimiento para ilusionar a sus futbolistas, será muy difícil que pueda llegar a lograr de su equipo el máximo rendimiento a nivel competitivo.
Un buen entrenador ha de poseer unos amplios conocimientos a nivel psicológico (sin que esto quiera decir que tenga que ser un verdadero especialista), unas grandes dotes persuasivas y mucho tacto para saber entenderse con sus jugadores, pues muchas veces el factor determinante para conseguir hacer un equipo campeón (o lograr una buena clasificación), no sólo reside en el apartado específico del fútbol, sino que es más una cuestión de fortaleza mental, estado de animo y autoestima, que obviamente es de vital importancia tener en cuenta y que por supuesto es algo que se puede entrenar a nivel psicológico y por consiguiente mejorar.
Hoy en día una gran parte de los grandes equipos de fútbol disponen en su cuerpo técnico de la figura del Psicólogo Deportivo que es el profesional especializado en lo concerniente al apartado de entrenamiento mental del futbolista, pero esto no quiere decir que el entrenador deba de mantenerse al margen de este aspecto. También se da el caso de que hay técnicos que creen conveniente no utilizar los servicios del Psicólogo en sus equipos, decisión que por supuesto se debe de respetar pues cada entrenador ha de disponer libremente de aquellos profesionales que considere más apropiados para incluirlos en su equipo de trabajo.

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