La Revolución Francesa supuso un periodo de convulsión social que duró varios años en Francia, desde el año 1789 hasta el 1799.

Durante esos años, los ciudadanos se levantaron en contra del poder reinante, remodelando por completo la política y la Historia de Francia. Los privilegios que se habían auto atribuido la monarquía francesa y la aristocracia en general fueron el detonante de la Revolución Francesa.

Durante el primer año se proclama Juramento del Juego de Pelota en Junio, el asalto de la Bastilla en Julio y la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano en Agosto.

La Revolución Francesa marcó el final definitivo del absolutismo y la monarquía en Francia, y dio a luz a un nuevo régimen donde la burguesía se convirtió en la fuerza política dominante en el país.

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