Las plantas siguieron evolucionando a medida que añadían oxígeno a la atmósfera. Fueron capaces de desarrollar las semillas. Las plantas con semillas las llamamos espermatofitos. Las más primitivas todavía no encerraban las semillas dentro de un fruto y se conocen como gimnospermas o ” plantas sin flores” . Las plantas más evolucionadas son las angiospermas o ” plantas con flores” que son aquellas que producen semillas.

Todos estos organismos han contribuido y siguen contribuyendo a crear las condiciones adecuadas para que la vida sea posible en la Tierra. Gracias a los seres vivos que producen oxígeno, no solamente nos resulta posible respirar. También, de una forma indirecta, estos mismos seres han contribuido a la formación de la capa de ozono, un gas que se produce por la acción de la luz solar sobre el oxígeno. Esta capa nos protege de los perniciosos rayos ultravioleta.

Otra consecuencia de la fotosíntesis es la disminución del dióxido de carbono, un gas que, al al acumularse eleva la temperatura de la atmósfera porque retiene el calor de los rayos solares produciendo el famoso y fatal ” efecto invernadero”.

Las plantas nos han protegido durante muchos milenios del “calentamiento global” al absorber el exceso de dióxido de carbono. Lamentablemente, la combustión de combustibles fósiles ha aumentado los niveles de este gas tan expectacularmente que las propias plantas, cada vez menos importantes en número y variedad , ya no son capaces de solucionar el problema de un planeta cada vez más caliente.

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