Las características de la evaluación tradicional son (Fernández y Carrobles, .983):
– Da importancia a los determinantes internos del comportamiento y considera que el comportamiento es estable y consistente en el tiempo.
– Se centra en los rasgos psicométricos y dinámicos, y en las enfermedades mentales; utiliza una evaluación preestablecida y global.
– Mantiene una relación indirecta y puntual con el tratamiento.

La aplicación de este modelo a la evaluación al campo de la educación especial se caracteriza (Reynolds y Birch, 1.988):
– El diagnóstico y clasificación de los alumnos está orientada hacia la etiología y pronóstico.
– Las categorías de excepcionalidad están altamente medicalizadas.
– El diagnóstico es categórico o tipológico.
– La evaluación se realiza en dos fases: primero hay que determinar si un alumno es deficiente por su categorización y después considerar sus necesidades educativas.
– Los alumnos deficientes ligeros se clasifican en : retrasados mentales, con dificultades del aprendizaje, con dificultades emocionales, etc.
– Los profesores especializados por categorías negocian con profesores de integración los servicios del aula integrada.

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